La cuarta jornada de protestas de los “chalecos amarillos” en Francia deja 135 heridos y casi 1.400 detenidos

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La detención de casi 1.400 personas en Francia –de ellas más de 900 en París, en muchos casos con carácter preventivo para evitar mayores problemas– y la estrategia de un dispositivo policial de excepción han permitido este sábado limitar la dimensión de los disturbios en el cuarto sábado consecutivo de protestas del movimiento de los “chalecos amarillos”.

El ministro de Interior, Christophe Castaner, ha explicado que hasta las 17.00 GMT fueron detenidas 1.385 personas en toda Francia (920 en París) y de ellas, 974 con carácter preventivo, en relación con las convocatorias, que reunieron a 125.000 personas en todo el país y 10.000 en la capital.

Castaner, que ha advertido de que las detenciones aumentarán puesto que al caer la noche continuan los incidentes en París y algunas otras ciudades, ha dicho que se han contabilizado 118 manifestantes heridos y 17 entre las fuerzas del orden.

Estas cifras, que podrían aumentar, están lejos de los cientos de heridos del pasado sábado en toda Francia, cuando se vivieron -especialmente en París- escenas de guerrilla urbana que han traumatizado al país y han dejado muy tocada su imagen exterior.

Ello se explica en gran medida por el despliegue de 89.000 policías y gendarmes (65.000 una semana antes), de ellos 8.000 en la capital, y que esta vez tenían la consigna de intervenir rápidamente contra los autores de altercados para impedir destrozos y que se levantaran barricadas.

Primeros enfrentamientos por la mañana

Las primeras cargas de la policía y los primeros lanzamientos de gases lacrimógenos en la cuarta jornada de protestas de los “chalecos amarillos” han tenido lugar en la avenida de los Campos Elíseos y en una de las calles adyacentes. Desde poco después de las 9.00 hora local (8.00 GMT), se han vivido escenas de tensión entre los manifestantes y los agentes antidisturbios, que les impidieron pasar por la avenida a partir de un determinado punto, en las proximidades del Palacio del Elíseo.

Casi una hora después, los antidisturbios han lanzado gases lacrimógenos para dispersar a varias decenas de “chalecos amarillos” que trataban de penetrar por la calle Arsène Houssaye, adyacente a los Campos Elíseos. Poco antes de las 11.00 horas (10.00 GMT), varias decenas de manifestantes han cortado la circulación en el periférico (la vía rápida de circunvalación de París) a la altura de la Puerta Maillot, durante unos minutos hasta que han sido desalojados por los antidisturbios.

El primer ministro, Édouard Philippe, ha dicho unos minutos después de las 11.00 (10.00 GMT) que hasta ese momento se llevaban 481 arrestos de personas, 211 de los cuales habían quedado bajo custodia en comisaría.

Philippe ha comparecido ante los medios al término de una reunión con los responsables de seguridad en el Ministerio del Interior, entre otros con su titular, Christophe Castaner, para supervisar la marcha del dispositivo por las protestas.

Según han informado las autoridades, las concentraciones han reunido la mañana de este sábado a unas 8.000 personas en París, 31.000 en todo el país.

Los incidentes han continuado durante la tarde

Los incidentes, iniciados esta mañana, han continuado a primera hora de la tarde. El principal punto de fricción han sido los grandes bulevares, donde poco después de las 13.00 hora local (12.00 GMT) grupos de manifestantes han formado barricadas con material que se habían llevado de algunos establecimientos próximos y con mobiliario urbano, antes de prenderle fuego.

Los agentes antidisturbios han utilizado vehículos con mangueras de agua a presión y han lanzado gases lacrimógenos para hacer retroceder a los autores de los altercados.

Al mismo tiempo, en la avenida de los Campos Elíseos, algunos “chalecos amarillos” han incendiado papeleras y contenedores, a lo que la policía ha respondido desplazando a los manifestantes y con algunos arrestos esporádicos.

En el periférico (la vía rápida de circunvalación de París) la circulación ha sido cortada por decenas de personas a la altura de la Puerta Maillot, cerca del Palacio de Congresos.

El secretario de Estado de Interior, Laurent Núñez, ha explicado en una entrevista al canal France 2 que se llevaban contabilizados más de 700 detenidos en todo el país.
Núñez ha declarado que los 31.000 manifestantes movilizados esta mañana en toda Francia han sido menos de los 36.000 del sábado de la semana pasada a la misma hora.

Unas horas antes de las declaraciones de Núñez, una portavoz de la prefectura ha explicado que las personas han sido detenidas sobre todo por formar parte de grupos susceptibles de protagonizar actos de violencia o por estar en posesión de objetos que pueden utilizarse para ello. Asimismo, ha agregado que no necesariamente quedarán bajo custodia una vez que se realicen las verificaciones pertinentes.

“Hemos tenido que dar una respuesta fuerte”

El ministro del Interior, Christophe Castaner, que desde la madrugada ha estado recorriendo el dispositivo de seguridad en diversos puntos de la ciudad, ha justificado su pertinencia para impedir que se reproduzcan los disturbios del sábado pasado: “Hemos tenido que dar una respuesta fuerte”.

Castaner, en declaraciones al canal BFMTV, ha pedido a los “chalecos amarillos” que quieren hacer valer sus reivindicaciones “que no se mezclen” con los violentos porque “la violencia no es nunca una forma de manifestarse”.

También ha dicho que “el Gobierno ha tendido la mano” con su disposición al diálogo y con medidas como la supresión de la subida de impuestos sobre el carburante que estaba programada a partir de enero: “Ahora hay que ponerse en torno a la mesa y discutir”.

El primer ministro, Édouard Philippe, recibió anoche a una delegación de siete “chalecos amarillos libres”, un grupo que se reivindica como moderado y que pidió a sus seguidores que no viajaran a París para no ser instrumentalizados por los violentos.

Aunque las protestas del movimiento de los “chalecos amarillos”, llamados así por la prenda reflectante que llevan, comenzaron en contra de la subida de los impuestos al carburante -tasa anulada posteriormente por el Ejecutivo francés para intentar aplacar el malestar social- luego se ampliaron para quejarse por la pérdida del poder adquisitivo y demandar, incluso, la dimisión del presidente francés, Emmanuel Macron.

Dispositivo de seguridad “excepcional”

El Ejecutivo ha movilizado para este sábado un dispositivo de seguridad “excepcional”, que incluye en particular el despliegue de 89.000 policías y gendarmes en todo el país (el sábado de la semana pasada habían sido 65.000), de los cuales 8.000 están en la capital.

Con carácter preventivo, y tras la experiencia del vandalismo del pasado sábado, han permanecido cerrados en esas zonas la mayor parte de los comercios, empezando por los grandes almacenes. Tampoco han abierto importantes monumentos y museos de París, como la torre Eiffel o el Louvre. Además, desde primera hora de la mañana, 36 estaciones del metro y del tren de cercanía han permanecido clausuradas.

Al margen de las acciones violentas, los “chalecos amarillos” han organizado bloqueos o filtraron el paso de vehículos en decenas de lugares por todo el territorio francés, en particular en algunos puntos estratégicos de la red de autopistas, como en las dos principales entradas desde España. La acciones organizadas en el peaje de Biriatou en el País Vasco en la A63 y en Le Boulou en la A9, junto al paso fronterizo por Cataluña, han provocado filas kilométricas.

https://www.eldiario.es/internacional/arrestos-Paris-violentos-protestas-amarillos_0_844115629.html

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